La combinación de los tambaleos económicos en China y Europa y la subida de los tipos de interés en Estados Unidos ha hecho que el billete verde se dispare este año. Ha hecho que las cifras superen la paridad por primera vez en unos 20 años, antes de que retroceda.

El euro se compró por última vez a 1,00955 dólares, mientras que el yen, que se desplomó alrededor de un 17% a principios de año, se movió con firmeza a 138,37 dólares. El dólar australiano y el dólar neozelandés subieron después de que la inflación aumentara hasta el máximo de tres décadas en Nueva Zelanda.

Comerciantes y corredores de divisas regulados contener la respiración, ya que se prevé que el gas vuelva a fluir a través de Nord Stream hacia Alemania tras el cierre por mantenimiento.

Según el jefe de economía internacional del Commonwealth Bank of Australia, Joseph Capurso, si esto no sucede, podría tener un mal impacto en varias monedas, y el euro será el mayor perdedor, mientras que el dólar será un beneficiario.

Una sensación de incertidumbre ensombrece la reunión del Banco Central Europeo, en la que los responsables políticos iniciarán probablemente un ciclo de subidas en Europa con un aumento de 25 puntos básicos.

Después de que Mario Draghi, Primer Ministro, dimitiera al no conseguir el apoyo del partido de coalición Movimiento 5 Estrellas en su plan para hacer frente a la subida de los precios, lo que llevó a la crisis política de Italia.

Los mercados de Asia siguen de cerca la reunión del banco central en China el miércoles, seguida de la reunión del Banco de Japón el jueves. Según un economista chino, Peiqian Liu, un resquicio de esperanza muestra el escenario actual, en el que China no se enfrenta a ninguna presión inflacionista elevada o inminente, lo que permite a los responsables políticos continuar con su sesgo de relajación hacia la recuperación.

No obstante, dado que la política de desapalancamiento de la Fed y de China limita el margen de maniobra del PBoC para reducir los tipos de forma consecutiva o agresiva, se sigue esperando que la relajación fiscal sea la principal palanca política del H2.

En los mercados al contado, el yuan terrestre cambió de manos a unos 6,7468 por dólar, recuperándose ligeramente del mínimo de dos meses alcanzado el viernes de 6,77. Al mismo tiempo, el yuan offshore se situó en 6,756.

Del mismo modo, el Banco de Japón mantendrá en su mayoría políticas ultrablandas, lo que significa que el atribulado yen sufrirá más.

En Nueva Zelanda y Australia se observaron expectativas de subida después de que los datos mostraran que la inflación alcanzó en Nueva Zelanda el máximo de tres décadas en el trimestre anterior.

El dólar australiano subió un 0,3% y se situó en 0,6804 dólares.

El índice del dólar se mantuvo estable en 107,86, ligeramente por debajo del máximo de dos décadas experimentado la semana pasada en 109,290. La Reserva Federal se reunirá a finales de este mes y elevará el tipo de interés de referencia de EE.UU. casi en 75 puntos básicos. Aunque se trata de una subida más conservadora que la de 100 puntos básicos que los mercados habían pronosticado la semana pasada, el aumento sigue siendo suficientemente fuerte.

Se espera que el crecimiento mundial se ralentice, y los riesgos pueden intensificarse, pero esto puede ser una noticia positiva para el dólar. Se ha prestado mucha atención a las debilidades del dólar, pero todavía es insuficiente para las que están aumentando, lo que lleva a la sobrevaloración del dólar.